martes, 30 de septiembre de 2008

RASCACIELOS

Graciela Lecube-Chavez

Copyright 2008 . Reservados todos los derechos


Hace un tiempito escribí un poema
sobre la tímida y tierna VIOLETA
y las palabras formadas con las letras
de su nombre en sus pétalos guardadas.
Hoy haré lo mismo con dos palabras
que al unirse hacen una muy simpática,
que te hará mirar hacia arriba y cuando
el cuello te empiece a doler, lo dejarás caer.
No sé por qué, me parece oírte decir:
-Si algo me pica, me rasco, pero cuando
se trata de rascar el cielo, mi infancia
no puede entender y me pongo a reír
para disimular mi ignorancia.

En R A S C A C I E L O S hallarás
éstas y unas cuantas palabras más.
Empieza con la primera letra: R
y sigue con la A, pero no repitas
la S porque dos veces está. ¿Vamos?
rasca - ralo - recio - res - rosa
algo - aro - asco - asar - aseo
asilo - sacar - sala - saco - seco
ser - serio - sor - sola - sol
solar - calor - caso - caro - cala
casa - cal - celo - cero - ciclo
cielo - circo - coral - cosa - col
coser - ira - isla - eco - era - esa
lacio - lar - laca - lasca - lío - lira
loa - loca - lora - losa - los - las
leo - osa - ola - olé - oler - ocre

-Entre risa y risa estas palabras hallé,
y como el juego me gustó, continué.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Nominados al Premio del Libro Estrella de Tejas


Los niños del estado de Texas escogerán su libro favorito para el año escolar 2008-2009. El libro con el número mayor de votos, será nombrado el ganador del Premio del Libro Estrella de Tejas/ Tejas Star Book Award.

Estos son los libros nominados:

Andricaín, Sergio. Arco Iris de Poesía: Poemas de las Américas y España. Ilustrado por Olga Cuellar.

Argueta, Jorge. La fiesta de las tortillas/The Fiesta of the Tortillas. Ilustrado por María Jesús Alvarez.

Brown, Mónica. Butterflies on Carmen Street/Mariposas en la calle Carmen. Ilustrado por April Ward.

Colato Laínez, René. I am René, the Boy/Soy René, el Niño. Ilustrado por Fabiola Graullera Ramírez.

Cuenca, Héctor. La cucarachita Martina.

Garza, Xavier. Lucha Libre: The Man in the Silver Mask: A Bilingual Cuento.

Lázaro, Georgina. Juana Inés. Cuando los grandes eran pequeños. Ilustrado por Bruno González Preza.

Pérez, Amada Irma. Nana's Big Surprise/Nana, !Qué Sorpresa!. Ilustrado por Maya Christina González.

Romeu, Emma. El rey de las octavas. Ilustrado por Enrique S. Moreiro.

Ruiz-Flores, Lupe. The Woodcutter's Gift/El regalo del leñador. Ilustrado por Elaine Jerome.

Tafolla, Carmen y Sharyll Teneyuca. That's Not Fair! Emma Tenayuca's Struggle for Justice/ ¡No es Justo! La lucha de Emma Tenayuca por la justicia. Ilustrado por Terry Ybañez.

Zepeda, Gwendolyn. Growing up with Tamales/Los Tamales de Ana. Ilustrado por April Ward.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Dibujuego




Haz un click en la imagen para verla más grande y encuentra los objetos perdidos.

Este dibujuego fue publicado en la revista argentina Intercole.

sábado, 27 de septiembre de 2008

MIL CARAS

Graciela Lecube-Chavez

Copyright 2008 Derechos reservados


Me gusta hacer muecas cuando estoy triste,
si me siento aburrida sin encontrar qué hacer,
si miro a un pajarito picoteando su alpiste,
cuando me levanto temprano para correr.

Me gusta hacer muecas para molestar a mamá
que se irrita y protesta de todas esas caras,
recordándome lo que cien veces me ha dicho ya:
"Sigue haciendo muecas y te hallarán rara".

Pero ni eso me asusta, porque hacer muecas
es un pasatiempo inocente y más que divertido,
mejor que vestir y desvestir a mis muñecas
o perder tiempo buscando un mensaje escondido.

Sacar la lengua hasta tocar la punta de la nariz,
arrugar el entrecejo, poner en blanco los ojos
y estirar la boca como desteñido buzón en París,
colma mis ansias y algunos de mis antojos.

Haciendo muecas a mi gusto me transformo
y creo mil personajes casi siempre divertidos;
a nadie yo molesto y a solas me conformo
usando el potencial que me ofrecen los sentidos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Las azucenas del bosque


(Leyenda guaraní del Paraguay)
Adaptado por Yanina Ibarra

(Copyright 2008) Todos los derechos reservados
leyenda publicada en Revista Iguana


Cuando el dios sol, Tupá, creó el mundo pensó que para hacer a los hombres necesitaría ayuda. Por eso llamó a la diosa del cielo, Iyara, y le pidió arcilla. Entre ambos imaginaron cómo hacer a ese nuevo ser. Querían que tuviera muchas virtudes: que fuera hermoso, valiente, bondadoso, etc. Luego de varios días de trabajo, modelaron dos hermanos. Uno de piel roja, a quien llamaron Pitá y otro de piel blanca, a quien llamaron Morotí.

Tupá e Iyara estaban muy satisfechos con su obra. Pitá y Morotí eran tal cual como los habían imaginado. Sin embargo, se sentían solos. Los dioses crearon a dos mujeres para que pudieran tener hijos. Ambas familias convivían pacíficamente en la selva, recogían frutos y disfrutaban de la naturaleza.

Un día, Pitá juntó unas rocas y comenzó a golpearlas. De repente, surgió una chispa, luego otra y, finalmente, una llama. El hombre de piel roja fue hasta donde vivían las familias y encendió un fogón. Esa misma tarde, Morotí fue atacado por un cerdo salvaje. De un modo inexplicable, el animal lo hirió. Morotí se defendió y lo mató. Cansado, decidió regresar a su comunidad y llevar la carne del animal. Cuando vio el fogón, se le ocurrió poner la carne a asar. Poco a poco, el aroma de la carne cocida convocó a todos a un festín y, desde ese día decidieron cazar animales para alimentarse.

Pero para cazar se necesitaban armas. Ellos nunca se habían enfrentado a los animales y acostumbrarse a la cacería no fue fácil. La carne asada era deliciosa y siempre terminaban peleando por comer el último trozo. Entonces, para evitarlo, Pitá y Morotí decidieron dividir el territorio y que cada familia cazara sus propios animales.

Pero los venados, patos y gallinas no entienden de límites. Cuando Pitá emprendía la cacería, terminaba invadiendo el territorio de Morotí; y cuando Morotí estaba tras un ave, tarde o temprano, ingresaba al territorio de Pitá.

Lo que había comenzado como un festín familiar alrededor de un fogón para asar manjares, terminó convirtiéndose en un enfrentamiento entre los dos hermanos. Las armas que habían sido creadas para cazar a sus presas y combatir el hambre, terminaron sirviendo para herirse mutuamente.

Al dios Tupá estaba disgustado con la pelea entres estos hermanos. Recordó los momentos en que junto con Iyara los habían creado para que fueran unidos y poblaran un mundo en el que reinara la paz y la armonía. Preocupado, llamó a la diosa del cielo y le contó el problema:

—Hemos creado a dos hermanos para que vivan en paz. En vez de pelear juntos contra su verdadero enemigo, el hambre, han decidió matarse entre ellos —dijo Tupá.
—Tupá ten paciencia —respondió Iyara.
—Los castigaré. Sé que les gusta el sol... Pues bien, haré que llueva tres días seguidos y haré que se ahoguen —rugió Tupá con voz de trueno.
—Dios sol —dijo dulcemente Iyara. —Los hombres no son malos, sólo necesitan aprender que la codicia y el enfrentamiento no los llevan sino a destruirse a sí mismos. Debemos darles otra oportunidad.

Tupá pensó en las palabras de Iyara y decidió seguir su consejo. Iba a darles una lección que verdaderamente sirviera de ejemplo. Hizo que lloviera por algunos días y, luego, Iyara descendió a la tierra, llamó a ambas comunidades y les dijo:

—Tupá está muy enojado. Pitá y Morotí, ustedes han sido creados para ser hermanos. ¡Hermanos! Es necesario que resuelvan sus problemas pacíficamente y vuelvan a convivir en armonía.

Los hombres escucharon las palabras de Iyara con desconfianza mientras Tupá observaba desde lo alto. Sabía que, aunque esas palabras eran hermosas, debía dejar una señal que hiciera recordar a los hombres que debían vivir en paz por siempre. Los hombres se acercaron y se miraron a los ojos:

—Esto no volverá a suceder —dijo Pitá.
—Viviremos en paz —agregó Morotí.

Entonces, cuando los hermanos dieron un paso y se abrazaron, Tupá intervino. Poco a poco ambos perdieron su forma humana y sus cuerpos se transformaron en un tronco del cual salían ramas. Las ramas poseían hojas con flores rojas, como la piel de Pitá, que al caerse se volvían blancas, como la piel de Morotí.

Es así como surgió la azucena del bosque, una flor creada por el dios sol Tupá para que los hombres recuerden que deben vivir por siempre unidos y en paz.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Regreso a la escuela



Cual palomas al nido,

regresamos a la escuela,

la maestra nos espera,

a la entrada del salón.

---

Nos sonríe dulcemente,

el timbre, se escucha ya,

la maestra cortésmente,

nos invita para entrar.

---

A la entrada nos saluda,

se dispone a comenzar,

lo que más me gusta de ella,

su parecido a mi mamá.

---

Pregunta sobre el verano,

los pasadías, y los paseos,

pasamos un bello día,

¡Qué mañana regrese ya!



María A. Pérez

autora puertorriqueña

Derechos reservados. (Copyright 2008)


miércoles, 24 de septiembre de 2008

LA COMPUTADORA Y EL LIBRO



Es grande, cuadrada
por dónde la mires,
con suaves colores
o fuertes también.

Puedes dibujar,
y también colorear.
Escribir con disimulo,
y una canción escuchar.

Si estás muchas horas
sentado ante ella,
puedes enfermarte
cuídate de veras.

Te enseña y entretiene.
Es una gran invención.
Pero cuidado no olvides,
al libro en un cajón.

El libro tiene papeles
la computadora, cables,
con los dos puedes llegar
a un país más allá.

Puedes conocer,
aprender y mucho más.
Pero con el libro se puede
un mundo imaginar.


Leticia Teresa Pontoni
Copyright 2008

Todos los derechos reservados

martes, 23 de septiembre de 2008

PASANDO EL TIEMPO

-Graciela Lecube Chavez-

Copyright 2008 . Derechos reservados


-- Uno, dos y tres, ¡qué linda es!
Cuatro, cinco y seis, ¡aquí me ves!
Siete, ocho y nueve, ¡deja que truene!
Diez, once y doce, ¡oye cómo tose!
Trece, catorce y quince, ¡ya llegué!
-- ¿Adónde llegaste, corazón?
-- ¡Al último escalón!

***
-- Arroz con leche, me voy a casar...
-- ¿Tan pronto?
-- No, estoy jugando.
-- ¿Jugando?
-- Sí, ¿y usted?
-- ¿Yo qué, amor?
-- ¿Tiene algún dolor?
-- ¿Dolor yo? No, soy feliz.
-- Ah... ¿es una perdiz?
-- No, soy una nariz.
-- ¿Afilada o redondita?
-- Ni una ni otrita.
-- ¡Qué gracioso es usted!
-- ¿Sí? ¡Escríbelo en la pared!
-- ¡Eso no se hace!
-- ¿Qué no se hace? ¿Escribir?
-- No, salirse de la clase.
-- ¿Eso hiciste tú?
-- ¡Ay, qué revulú!
Adiós, no juego más.
-- ¿Y eso por qué?
-- Ahí viene mi autobú.

lunes, 22 de septiembre de 2008

¿Qué hago maestra?


Por René Colato Laínez

Copyright 2008 . Derechos reservados


La maestra así nos dijo:
-El trabajo no es difícil
es muy fácil, facilísimo
pero puede ser difícil
si no ponen atención.
Ahora regresen a su lugar
saquen lápiz y crayones
es momento de trabajar
mis queridos corazones.

-Si no hubiera platicado
con mi amiga la de al lado
de comernos un helado,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.

-Si al salón de belleza
no hubiera yo jugado
a trenzas y a peinados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.

-Si sentado en la alfombra
no hubiera yo agarrado
papelitos aplastados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.

-Si con los dedos de la mano
no hubiera yo jugado
a policías y soldados,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.


-Si anoche más temprano
yo me hubiera acostado,
este sueño no me hubiera agarrado.
Ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.


-Si al que llegó tarde
no me hubiera yo fijado
que ni siquiera se ha peinado,
ya hubiera empezado.
¡Ay mamá! No he escuchado.
¿Qué hago maestra?
he preguntado.

-¡Niños y niñas!
¿Qué les ha pasado hoy?
les explicaré de nuevo
pero fijense les ruego.
El trabajo no es difícil
es muy fácil, facilísimo
pero puede ser difícil
si no ponen atención.

-Regresamos a las mesas.
Ya prestamos atención
con mucha dedicación.

-¡Maestra, ya lo hemos
terminado!

domingo, 21 de septiembre de 2008

sábado, 20 de septiembre de 2008

TÍO FELIPE

Graciela Lecube Chavez

Derechos reservados. (Copyright 2008)


Desde que comencé a usar la razón,
siento por tío Felipe gran admiración.
En España, Colombia y Perú fue torero...
los Andes chilenos escaló... y tomando
mate la Pampa argentina conoció.
Tío Felipe no le tenía miedo al miedo
y sabía con precisión cuándo reír.
"Llorar me pone feo y fruncir el ceño
aún menos, porque más feo me veo
-decía- "Yo coloradito me pongo
cuando mis energías repongo entre
amigos y parientes, dejando que
las penas me resbalen", proseguía.
A mi lado compartía como amigo
más que tío, y de mi edad se sentía
sin pasar ninguna vergüenza,
"porque es la única forma de hacer
diabluras sin que nadie te persiga",
mirando a mi atenta mamá decía.
"Ven y salta a la cuerda con tu hijo
y conmigo, tu hermano", la invitaba,
"éste es el momento indicado, que
hígado, corazón y dientes tienes
en buen estado. Recibe el hoy
con confianza y alegría por ser
un deber, cierra los ojos y abre
los brazos, aspira de las flores
el perfume que está en torno
y goza de un lindo amanecer.
Cantemos con la voz en alto,
que se enteren los vecinos
y vengan a celebrar la vida
que con fervor prometimos".
Yo a él y sus consejos no olvido
y en el alma con orgullo los llevo
por ser de un caballero, sobrino.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Competencia deportiva- segunda parte


por Maria Rico


(Copyright 2008) Todos los derechos reservados
cuento publicado en Revista Iguana


La carrera de los animales, A. M. Shua, Ed Planeta. Acuarela y Lápiz
marianarj.blogspot.com


Para leer la primera parte haz un click aquí.


La llegada del entrenador interrumpió la conversación de los animales. El viejo venado, con un trotecito corto y veloz, llegó y anunció:—¡Empezamos! Como primer paso haremos ejercicios de calentamiento.

—Entrenador, he venido hoy porque es la primera clase, pero no nos volveremos a ver hasta el día de la competencia. Como usted comprenderá, este entrenamiento a mí no me hace falta. Si mis contrincantes fueran liebres sería distinto, pero medir la ligereza de mis patas con un perro y un chivo es cosa de risa —le explicó la liebre al entrenador con altanería.

El entrenador trató de convencerla de que estaba equivocada, pero la liebre se rió de sus argumentos y se marchó. El venado comentó:—Está equivocada, pero su orgullo no le ha permitido meditar. Empezaré a trabajar con ustedes —comentó el venado.

El venado empezó con los ejercicios de calentamiento y por último corrieron dos pistas. El entrenador, con un silbido, les iba señalando los defectos.
—¡Levanta más las patas, Campeón! ¡No mires a los lados, Barbudo! ¡Guarden reservas para el final de la carrera! ¡No se salgan de su carrilera! ¡Recuerden cómo respirar! —los animaba el entrenador.

El perro escuchaba mortificado las recomendaciones, mientras el chivo las tenía muy presentes.

El perro se ausentó de algunos entrenamientos pues consideraba que perdía su tiempo si de antemano sabía que al final ocuparía el segundo lugar. Mientras, el chivo Barbudo asistió a todos y cumplía disciplinadamente las orientaciones que le daba el entrenador.

Llegó el día de la competencia y para los animales esa mañana el cielo estaba más brillante que nunca. Los pajaritos trinaban bellas melodías y las flores perfumaban el lugar donde los deportistas medirían sus fuerzas.

En la primera competencia resultó ganador el salmón; en salto con obstáculos, el primer lugar le correspondió al saltamontes; ahora iba a comenzar la carrera. La liebre, el perro y el chivo estaban en sus puestos. —¡En sus marcas! ¡Listos!¡Fuera! —anunció el venado.

Los tres partieron y la liebre, menospreciando a sus compañeros, se detuvo a un rato de empezar la competencia para comer unas hojitas que encontró en el camino. El perro salió a toda velocidad y a mitad de la carrera se dio cuenta que tenía dificultad con la respiración. El chivo, sin olvidar ni un detalle de las recomendaciones del entrenador, corría mejor que nunca.

Cuando Velocita, la liebre, oyó las exclamaciones de admiración del público asistente, emprendió una veloz carrera, pero ya era tarde para alcanzar el primer lugar. Campeón no guardó reservas para el final y llegó, cansado y jadeante, último a la meta. El chivo Barbudo, para asombro de todos, llegó de primero en medio de exclamaciones de sorpresa, felicitaciones y algarabía general.

—¡Chivo Barbudo, medalla de oroooooo! Liebre Velocita, medalla de plata. Campeón, medalla de bronce —anunció el venado muy satisfecho con el desarrollo de la competencia.

El chivo, muy feliz, recibió las felicitaciones de sus admiradores, mientras la liebre y el perro reconocieron su error, y se sentían muy tristes y arrepentidos por su comportamiento burlón.

jueves, 18 de septiembre de 2008

En mi cubo llevo…




En mi cubo llevo arena

piedras y algún caracol.

Los traje desde la playa,

para jugar con mi hermana.



Ella es linda y pequeñita,

apenas se puede parar.

Nació hace muy poco

y yo no la puedo llevar.



Cuando crezca mi hermanita

conmigo la llevaré a la playa.

Si mamá me da permiso,

y papá dice que sí.



Por ahora llevo mi cubo

con piedras y caracoles,

para hacerle unas maracas

que la hagan sonreir.



María A. Pérez Santiago

Autora puertorriqueña
Derechos reservados. (Copyright 2008)


miércoles, 17 de septiembre de 2008

El Sr. Plastilina


Al Señor Plastilina
en el kindergarten lo moldearon,
unas manitas muy pequeñas
con cariño lo inventaron.
Un trajecito, corbata,
y un enorme pantalón.
Medias, camisa, un gran sombrero,
y también un cinturón.
De allí surgió su familia que de
colores se tiñó.
Mamá, hijos, y el nuevo hermano

llenaron la habitación.
Si, la casita, el jardín, las flores,
y el auto, todo eso se armó.
La cocina, la heladera,
todo la casa llenó.
El Sr.Plastilina tan contento se sintió,
que una fiesta organizó.
La familia Plastilina bailó
toda la noche y se divirtió.
Risas saltarinas la habitación
inundaron.
Y el cielo se tornó de una luz de mil
colores que a todos alumbró.


Leticia Teresa Pontoni
Copyright 2008
Todos los derechos reservados

martes, 16 de septiembre de 2008

LA PREGUNTA DE SIEMPRE

Graciela Lecube-Chavez

Derechos reservados. (Copyright 2008)


Cansado estoy de responder
a la pregunta de siempre:
"¿Qué quisieras de grande ser?"

Por tener la mecha encendida,
hoy estoy listo a responder
así, con mucho de picardía:

-- Quisiera ser tienda
de abarrotes, y comer mucho
y seguido sin que se note.

-- Quisiera ser organillo
y a toda la gente divertir
del modo más sencillo.

-- Quisiera ser zapatilla
vieja, para andar sin apuros
como mosca en su oreja.

-- Quisiera ser libro
de tapas duras, y en el estante
mantener el equilibrio.

-- Quisiera ser carrito
de helado, para que nadie
se sienta frustrado.

-- Quisiera ser celular
último modelo, para hablar
sin tener que pagar.

-- Quisiera ser propietario
de un cohete espacial
para vivir como millonario.
Y a la vez poderme escapar
de preguntas como la suya,
sin tener que reaccionar.

lunes, 15 de septiembre de 2008

En el desfile de independencia


René Colato Laínez

(Copyright 2008) Todos los derechos reservados

poema publicado en Revista Iguana




En el desfile de independencia
me subo a una escalera
para agarrar mi bandera
tan larga como una manguera.

En el desfile de independencia
canto el himno nacional
con mi voz sensacional
sin comerme una vocal.

En el desfile de independencia
me subo a una carroza
tan bella como una rosa
con colores de mariposa.

En el desfile de independencia
a México le canto una canción
a Chile le rezo una tierna oración.
y a Centroamérica le entrego mi corazón.


domingo, 14 de septiembre de 2008

Caracol


Amy Costales

Derechos reservados. (Copyright 2008)

Caracol, caracol,
Saca tus cuernos al sol


¿Sabías?

Las personas tienen esqueletos. Están formados de todos los huesos que tienen dentro de sus cuerpos. Pero los caracoles no tienen huesos. Su esqueleto es su concha. Un esqueleto que recubre el cuerpo de un animal en vez de estar dentro del cuerpo se llama exoesqueleto. ¿Cuáles de estos animales tienen exoesqueleto?

el conejo

el cangrejo

la ballena

la langosta

sábado, 13 de septiembre de 2008

NIÑA AL FIN

Graciela Lecube-Chavez

Derechos reservados. (Copyright 2008)


La niña jugando
se hizo "pupa"
en el pulgar de
la mano derecha.
Trató "pucheritos",
para que mamita
donde le dolía
le diera besitos.
Al sentir su calor
el llanto allí cesó,
y curiosa y feliz
otra cosa buscó.
Así un día y otro día
la niña sube y baja
la escalera del crecer,
segura que mamita
la va a proteger.

*
En un solo día
la niña suele decir:
"No tengo sueño",
"no quiero comer",
"no me quiero ir",
"no me voy a quedar".
"Quiero ese vestido",
"quiero esos zapatos",
"quiero esa muñeca",
"quiero ese retrato",
"quiero y quiero todo,
todito... a ratos."

viernes, 12 de septiembre de 2008

Competencia deportiva

por María Rico

(Copyright 2008) Todos los derechos reservados

cuento publicado en Revista Iguana





En la escuela del bosque reinaba el entusiasmo entre los alumnos. ¿Saben por qué? Porque se iban a celebrar unas competencias donde tomarían parte los mejores atletas de las escuelas. Participarían en carreras, en salto y en natación.

Los entrenadores tenían mucho trabajo por hacer: preparar a los deportistas para que hicieran un buen papel. En natación competían el atún, el salmón y el calamar. Los participantes de la carrera con obstáculos eran la rana, el sapo y el saltamontes. Por último, estaban la liebre, el perro y el chivo seleccionados para correr.

—Llevo dos días practicando ejercicios de calentamiento —comentaba el chivo entusiasmado el día que empezaba el entrenamiento.

—¿Por qué pierdes tu tiempo de esa manera, amigo Barbudo? —le dijo la liebre riéndose en su cara.

—Yo no creo haber perdido el tiempo. Hablé con el entrenador y me dijo que los ejercicios de calentamiento son muy importantes —le contesto el chivo muy serio.

—No sabes de lo que estás hablando. Te lo digo yo que soy la liebre Velocita, la más veloz de todos los animales de esta escuela.

—No importa lo que tú me digas. Yo voy a hacer todo lo que me oriente el entrenador —le dijo el chivo Barbudo dudoso.

—Allá tú, sigue perdiendo tu tiempo —se burlo la liebre.

—¿Tú qué crees de todo esto? —le preguntó el chivo a Campeón, el perro que dormitaba echado debajo de un árbol.

—Mira, chivo Barbudo, te voy a ser sincero. Si estoy aquí es porque mis compañeros me propusieron y me dio pena decir que no —le respondió Campeón abriendo un ojo con desgano y levantando perezosamente su cabeza.

—Pero tú eres un buen corredor. El otro día te vi persiguiendo a un ratón y lo alcanzaste de dos zancadas —recordó el chivo.

—Y eso que ese no es mi trabajo. Eso le toca a los gatos. Pero lo vi, tenía deseos de hacer un poco de ejercicio y como no había ningún gato cerca decidí atraparlo yo.

Velocita intervino en la conversación y afirmó:—No está bien que yo lo diga, pero yo sé por qué Campeón no está entusiasmado con esta carrera —intervino en la conversación Velocita.
—¿Qué es lo que tú sabes, amiga Velocita? —le pregunto extrañado el chivo Barbudo.

—Muy sencillo. Campeón está seguro de que si va a competir conmigo está perdido, porque yo soy mucho más veloz que él.

—¿Es cierto lo que dice la liebre, Campeón?

—Sí, ella tiene razón. Es verdad que yo corro, pero ella es más veloz que yo —dijo Campeón resignándose.

—Acuérdate que el entrenador nos va a enseñar muchas cosas que nos ayudarán a alcanzar una mayor velocidad —le dijo el chivo Barbudo.

—Mira, Barbudo, hoy mismo te puedo decir el resultado de esta competencia. En primer lugar, la liebre Velocita; yo llegaré en segundo, y después que hayan cesado los aplausos y las felicitaciones, te aparecerás tú en el último lugar —contesto Campeón con tono convincente.

—No en balde dicen que el perro es muy inteligente. Nuestro amigo no ha dicho nada más que la verdad —exclamó la liebre entre burlas y risas.

—Así y todo yo voy a tratar de dar el máximo en la carrera y para eso haré todo lo que mande el entrenador. Es cierto que una minoría fue la que votó por mi, pero de todos modos no quiero hacer un papelazo —le dijo el chivo a los dos.

— Compitiendo con nosotros vas a hacer un papelazo de todas formas —le contestó el perro burlonamente.

—Pero yo me sentiré tranquilo porque haré mi mejor esfuerzo.

para leer el final del cuento, hazle un click aquí.


jueves, 11 de septiembre de 2008

La ternura




¡Qué bueno se siente

un cálido abrazo!

Una mano suave

cuando hay dolor.



Un mágico toque

de alguna caricia

refresca la vida

con fragancias de amor.



¡Qué bueno, qué rico,

qué tierno sabor!



María A. Pérez Santiago

Autora Puertorriqueña

Derechos reservados. (Copyright 2008)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

EL CINE, ESE MÁGICO LUGAR


Mientras existan salas de cine, la magia no morirá. Nos invaden cada vez más las salas con modernas butacas, en el olvido quedaron los viejos edificios, las salas con una gran capacidad de espectadores.

Cuando se producía el debut de un nuevo filme, un mundo de gente se juntaba en los alrededores del cine.

Tal vez la videocasetera cambió la idea de ir al cine y nos quedamos en casa, el cable también ayudo a que no salgamos tanto, y ahora el DVD que te permite permanecer en tu casa y ver las películas con la más alta fidelidad.

La vieja tradición de asistir al cine o de que las personas se prepararan para ir al cine que era todo un rito: comprar chocolates, pororó, caramelos, para matar esas ganas desmedidas de masticar algo mientras se veía la película. Llamar a las primas para que te fueran contigo.

Sí el modernismo cambió todo, antiguos edificios fueron derrumbados, otros sobrevivieron pues fueron reciclados, otros nuevos surgieron, pero la calidez; el puro sentimiento de esos otros cines quedó guardado en las retinas de los que asistían.

La política de los cines ha cambiado, todo se renovó, creo que para bien, la comida que se consume trae aparejado muchas ganancias y no sólo hay salas sino también locales comerciales que se dedican a otros rubros. El tiempo ha pasado, llegaron nuevas formas de exhibir los filmes, el sonido, las imágenes, las historias, etc.

Pero el alma de los cines jamás se perderá, por más paredes que caigan, el cine nos seguirá atrapando con esa rara y asombrosa magia que tiene y tendrá. Al que le apasiona ver películas las verá donde sea. Ojalá la magia nunca muera.



Leticia Teresa Pontoni

Copyright 2008
Todos los derechos reservados

martes, 9 de septiembre de 2008

ACTIVIDADES

-Graciela Lecube-Chavez-

Derechos reservados. (Copyright 2008)




Yo paso horas haciendo muñequitos de papel,
los corto y los recorto sin poderme contener.

Una vez a una lechuza la lengua le mostré,
sin pensar que de noche mejor me podía ver.

Un caballito de madera monté y vaquero fui,
hasta que por hacer tantas diabluras me caí.

A un charco de agua sucia riendo salté,
la ropa dominguera y el cuerpo manché
y presintiendo un castigo, ligerito escapé.

Cada vez que las canicas pongo a rodar
desde la ventana hasta la puerta de calle,
no hay gato que a mi casa intente entrar.

Como el sol me saca pecas por pelirroja,
en la cara me paso poquito de manteca
y cuelgo lentes oscuros de mis orejas.

Al salir de la escuela con mis amigas
a la cuerda saltamos, y así nos libramos
de las calorías que glotonas sumamos.

domingo, 7 de septiembre de 2008

sábado, 6 de septiembre de 2008

ABUELOS MODERNOS

-Graciela Lecube Chavez-


Mi abuelita es coqueta y le fascina
ponerse bien bonita para nosotros.
Su cabello blanco brilla a ratitos,
cual sus uñas y sus labios rosaditos.

Sus zapatos tienen un poco de tacón,
su falda sin ser mini revela un montón
y sus piernas cubre con medias oscuras
haciéndolas lucir casi como esculturas.

Mi abuelita moderna corre, nada, baila,
hace dieta y ejercicio, monta bicicleta,
y tiempo le sobra para leerme historias
y hacer pastelitos y torta de zanahorias.

Yo observo a abuelo bajar el periódico,
quitarse los espejuelos para mirarla mejor
y luego, sonriente, volver a su lectura
encantado de que siga cuidando su figura.

Pero lo mejor es que insiste en estudiar
y seguir hasta lograr un título profesional.
-- Aunque tengo mis añitos - explica -
quedan otros más que quiero aprovechar .

Yo corro a abrazarla y la felicito sin hablar,
imaginándome como ella cuando me llegue
mi hora de ser abuela, moderna o tradicional,
manteniendo el respeto de los míos y mi lugar.

Derechos reservados. (Copyright 2008)

viernes, 5 de septiembre de 2008

La responsabilidad



Silvando suave y contenta

hacia la escuela me voy

mi pito se oye tan lindo

parece el de un ruiseñor.



Hago siempre mis tareas

y realizo mi labor

teniendo mucho cuidado

de hacerlo con mucho amor.



La maestra siempre nos dice

cariñosa y con candor;

Carlita llega temprano.

¡Qué niña tan puntual soy!



Procurando seguir las normas

me siento mucho mejor.

Si mis padres visitan la escuela

su orgullo será mayor.



María A. Pérez Santiago

Autora puertorriqueña


Derechos reservados. (Copyright 2008)

jueves, 4 de septiembre de 2008

Ante un mal día

Por Zoraida Rivera Morales

Autora Invitada

Derechos reservados. (Copyright 2008)



He tenido un mal día.

Por eso hoy-

pensaré en algo

que me da risa.

Dibujaré. Sí -

dibujaré algo que me ilumina.



He tenido un mal día,

discutí con mi mejor amigo

por tonterías,

y dije cosas que no debía.



Por eso hoy-

escucharé mi música favorita

y pensaré,

en el coraje que guió mi día

y en mi mente trazaré -

nuevas opciones para este día.



Ha tenido un mal día

pero mañana-

seré más sabio

por este día.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

“LA HISTORIA DEL VIEJO PAYASO Y EL MISTERIOSO VISITANTE”


Una tarde se cerró el telón, las luces se apagaron, calló su voz el dueño de aquel descolorido traje de payaso. Lo abandonó sobre un sillón del camarín junto a los descascarados zapatones rojos.
Muy triste se quedó recordando la alegría que sentía su alma cuando actuaba para los niños, su público amado.
Sus esperanzas se desvanecieron, al ver que nada sucedía, tantos años de trabajo, de lucha.
Ya no tenía edad para ir de pueblo por pueblo buscando dónde actuar. Todos se preguntaban qué sucedía.
El teatro se cerró, las deudas eran muy grandes y muchas, el municipio no podía mantenerlo más.
La venta era segura y todos estaban esperando ese momento y llegó, alguien vino y colocó el cartel: EN VENTA.
Los pueblerinos no podían olvidar los instantes de sus vidas que habían pasado en el teatro.
El teatro pronto se vendería, aunque algunos agoreros decían que nadie querría invertir en aquel lugar tan desolado, apartado y desconocido.
Los días, los meses pasaron, los frascos de cremas, de maquillaje se estaban secando, solo y triste se encontraba el viejo payaso.
Pero un día pleno de sol, un ser desconocido y misterioso apareció en el pueblo, compró el teatro y pidió que todo el pueblo se reuniera en la plaza que él necesitaba hablarles, y les contó que la noche anterior había leído en un diario que llegó a sus manos que se vendía un teatro y que por gran cantidad de deudas habían tenido que cerrarlo, y se dijo: -Cómo yo teniendo tanto dinero no voy a ayudar a éstas personas para que sean felices. Además amo a los niños y al arte. Hoy a la mañana cuando desperté decidí dirigirme hacia aquí. Haremos los arreglos necesarios, lo que el edificio precise y pagaré todas las deudas que surjan de aquí en adelante y cuando mis negocios me lo permitan vendré a visitarlos. Todo comenzó otra vez, el pueblecito revivió, la esperanza se adueñó del lugar. Artistas callejeros arribaron aquel día en un colectivo y decidieron quedarse para ayudar y para actuar en el pueblo. Así comenzarían una nueva etapa en sus vidas. La tarea fue ardua, el teatro se abrió nuevamente, todo se iluminó.
El payaso con nuevo traje, cremas, maquillaje, zapatones, narices rojas. La función empezó un sábado a la tarde, se escuchaban voces de chiquillos por todas partes, música, etc. Afuera del teatro, en la boletería fue puesto el conocido cartel: “NO HAY MÁS LOCALIDADES”.





Leticia Teresa Pontoni
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martes, 2 de septiembre de 2008

SI EL BEBÉ PUDIERA HABLAR

-Graciela Lecube-Chavez-
Derechos reservados . (Copyright 2008)



Ahora que empiezo a fijar mis ojitos,
veo con claridad a mamita y a papito,
a mis hermanos Diego y Tito, de dos
añitos, montado en su triciclo dando
chirridos porque aún no sabe hablar.
El perro, llamado Cabezón, de mi
no se separa y bajo la cuna se tira
panza arriba como gran dormilón .
Noche y día me visitan mis padrinos,
una parejita de mexicanos vecinos.
Mis cuatro abuelitos viven lejos
-no se dónde es- y deben ser ricos
o quererme mucho, porque llaman
y llaman a cualquier hora y ratito.
Llevo poco en este mundo, pero
hay cosas que aprecio más que
otras con sentimiento profundo:
la cuna, el chupete, la almohadita,
el biberón con la leche tibiecita,
el agua con muchas burbujitas,
aromada con pétalos de rositas.
Me gusta la casa donde vivo...
siempre oigo risas, murmullos,
música cadenciosa y suspiros.
De haberlo sabido antes, no me
hubiera hecho esperar y al doctor
le hubiera dicho: " Sáqueme ya
de esta piscina oscura, donde
doy pataditas sin saber nadar".