Vino mi amiga Soledad que ante esta calamidad me dijo: -Yo repararé el techo y no despidas a tu jirafa, es nuestra amiga.
La jirafa repuesta ya del susto recordaba –otra vez- la historia de la leche asada, le puse una fuentaza en el patio de mi casa. Si vieran su cara de placer mientras comía. Me preguntaba si de tanto comer este postre, no se enfermaría del estómago. Eso sí les digo, ella no estaba asada. Sonreía y enseñaba sus dientotes, hasta que finalmente cayó al suelo con un intenso dolor de barriga. Fui a la farmacia, con una receta del veterinario y le traje calmantes.
Ahora está tirada en el jardín, toma el sol alicaído de las cinco de la tarde.
Esta jirafa cómo se divirtió con la leche asada y su historia; historia de la leche asada parecida a la historia de Sherezade.
Julia del Prado (Perú)
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2 comentarios:
Gracias Isa, por colocar la Jipirapafapa; desde el Perù, Julia
http://losamigosdejulie.blogspot.com
http://Juliesusfotosyescritos.blogspot.com
Por nada, Julia, gracias a ti por enviarnos un cuentito ingenioso y fresco.
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