viernes, 30 de noviembre de 2007

Los escarabajos

Los escarabajos
Por Christianne Meneses Jacobs (Coyright 2007)
Todos los derechos reservados

A mi hermano le han fascinado siempre los animales y de pequeño le encantaban los escarabajos. Recuerdo que cuando éramos niños, saliamos al patio a jugar, correr y subir en bicicleta. Una tarde de curiosos nos fuimos al jardín a ver que encontrábamos. Nuestro jardín era muy frondoso, con plantas muy verdes y flores de diversos colores. La tierra todavía estaba húmeda debido al aguacero que había caído días anteriores.
De repente vimos unos animales negros caminando en la húmeda tierra. Nos acercamos a observar y nos asombramos al ver a varios escarabajos negros. Nos preguntábamos qué hacían y nos sentamos a observarlos. Iban y venían sin rumbo alguno.
Después de un rato, mi hermano corrió a pedirle una caja a mi mamá. Decidimos tomar dos escarabajos y adoptarlos como mascotas. Mi mamá no estaba contenta con la idea, y especialmente cuando mi hermano pidió tenerlos en su cuarto. Al final, mamá aceptó, metimos la caja en el cuarto de mi hermano y observamos a los escarabajos hasta que el sueño nos venció. Nos dimos cuenta de que no se veían contentos de estar encerrados, pero ya era muy noche para regresarlos al jardín. No queríamos que se perdieran y que no pudieran encontrar el camino de regreso a sus casas.
A la mañana siguiente, mi hermano corrió a ver sus escarabajos. Un grito de terror estremeció toda la casa. Salí corriendo a ver que había ocurrido. Los escarabajos se habían descabezado. Los dos cuerpos estaban en un lado de la caja y las dos cabezas en otro. Mi hermano y yo especulamos que se habían enfrentando a una feroz batalla donde los dos perecieron. Con lágrimas en los ojos les dimos santa sepultura y prometimos respetar a los animales y su hábitat.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Ilustración por Mara Price publicado en la revista Iguan
Mara Price (Copyright 2007)
Todos los derechos reservados

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ecología, pasos para cuidar nuestra salud, nuestro lugar y nuestro bolsillo



ECOLOGÍA: PASOS PARA CUIDAR NUESTRA SALUD, NUESTRO LUGAR Y NUESTRO BOLSILLO

1.Cuando no se utilizan aparatos como televisores, equipos de audio, computadoras, laptops etc. hay que desenchufarlos. ¡No lo olviden!
2.Apagar todo elemento que de calor cuando no se usa. (como los calefactores, estufas eléctricas, etc.)
3.Si es posible utilicemos luces fluorescentes en lugar de lámparas comunes, serán más saludables para su vida y el medio ambiente. Y no gastan tanta electricidad como las comunes.
4.Utilice la cantidad de agua necesaria, no la desperdicie. Cuando nos lavamos los dientes dicen que se pierden unos 20 litros de agua, en cambio si mojamos el cepillo para usarlo sólo ocuparemos 2 litros del líquido elemento. Pensemos que hay otros que también necesitan el agua también. No estamos solos en el mundo.
5.Utilice sólo aquellos sprays que no contaminen nuestro mundo.
6.No usar ciertos productos pesticidas sobre frutas y verduras que luego comeremos todos.
7.Trate de andar en bicicleta o camine por su salud.
8.Maneje por rutas, calles a bajo kilometraje, no corra, cuide su vida y la de los suyos. Y usen cinturón de seguridad.
9.Luche para que las especies no se extingan, ya que esto acarrearía una reacción en cadena, por ejemplo: la estabilidad climática depende de que sigan existiendo los bosques, selvas y que el proceso de lluvias siga su curso ya que regulan la temperatura, absorben el dióxido de carbono y ayudan a que el oxígeno se siga produciendo.


LETICIA TERESA PONTONI


martes, 27 de noviembre de 2007

¡A BAÑAR!

Ilustrado por Mara Price
Fue un placer hacer esta
ilustración para el poema de
Isabel Arraiza Arana
Mara Price (Copyright 2007)
Todos los derechos reservados
¡A BAÑAR!

Isabel Arraiza Arana

Doña cucaracha
la ducha rechaza.
Con agua y jabón
restriega sus manchas.

Su amiga, la hormiga,
lava su barriga.
Con una toalla,
se seca y se abriga.

Y la mariposa
en charcas y pozas
remoja sus alas
con agua de rosas.

Va cantando el grillo
su fino estribillo
pule sus patitas
y el Sol les da brillo.

La abeja, a su vez,
en tinas de miel
nada, se perfuma,
y suaviza su piel.

Se moja la oruga
poco, pues se arruga,
y sólo se plancha
si acaso estornuda.

La señora araña
¡esa no se baña!
pues dice que el agua
sus patas le daña.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El desfile del abecedario

Escrito por René Colato Laínez


Ana quiere irse en avión.
Vete mejor en camión.

Beto agarra la bandera.
¿Ocupaste una escalera?

Cristina, mira tu conejo
salta, come y corre lejos.

Chavo come muchos chiles.
No come uno, come miles.

Daniela, ese gran dedo
me da mucho miedo.

Edgar, tu linda estrella
no cabe en una botella.

Francisca, ¡qué gran foco!
¿Alumbra como loco?

Gabriel tienes dos gatos.
Cómprale unos zapatos.

Hilda, tu gran hoja,
¿es verde o es roja?

Iván, ¡cómo pesa ese imán!
Dáselo mejor a Superman.

Juana, deja ya esa jirafa.
No es tuya, es de Rafa.

Kaleb, ese koala
tiene patas y ni una ala.

Lety, a esa gran luna,
¿la llevas para la cuna?

Caballero, guarda esa llave.
En tu puerta no cabe.

María, dame esa mano
porque es de mi hermano.

Noé, los pájaros de tu nido
hacen mucho ruido.

Ñora, tu gran ñandu
canta canta du du du.

Omar, tu blanco oso
es bondadoso y hermoso.

Patricia, tu lindo pez
sabe contar hasta el diez.

Quincy, tu rico queso
me lo comí con un hueso.

Rosa, a esa ratona
cómprale una corona.

Samuel, ese sombrero
se cayó en un hormiguero.

Teresa, tu amiga tortuga
quiere comerse la lechuga.

Ulises, esas son muchas uvas.
Yo también quiero , dame unas.

Victoria, esas dos vacas
no están nada flacas.

Walter te pareces a Washington
con esa camisa y el pelucón.

Xiomara, para ese xilófono
vas a ocupar un micrófono.

Yago juega con dos yoyos.
Ten cuando con mis pollos.

Zulema, tu gran zapato
se lo llevó el pato.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Banner

Estoy trabajando en el banner, aun le falta, pero por lo menos le damos un poco de color. Espero les guste.
Mara Price (Copyright 2007)
Todos los derechos reservados

miércoles, 21 de noviembre de 2007

"Esa rara dulzura: el Chocolate"








Tiene glamour, es blanco o negro, casi siempre con un envoltorio dorado o plateado que deleita nuestra vista, capta nuestra atención, lo encontramos en bombones, barras, ramas, etc., que adornan las diversas vidrieras donde se lo exhibe. Es muy dulce, se regala en todo momento.
Pero hagamos un poco de historia: Los Mayas cultivaron el cacao mucho antes de que llegaran los españoles, ellos expandieron la producción de esta planta sin siquiera soñar lo que sería con el paso del tiempo el comercio del chocolate. Fue usado como refresco, se decía que era estimulante. Ya Cristóbal Colón lo había probado cuando realizaba su cuarto viaje, pero Hernán Cortés fue quién entró en 1519 a Veracruz y tuvo visión de futuro en cuanto al cacao. Junto a sus tropas se sorprendieron cuando encontraron gran cantidad de: papas, tomates, pimientos, ananaes y otros alimentos exquisitos. Cuando llegaron a Tenochtitlán; capital azteca, donde está hoy la ciudad de Méjico; allí les recibió el emperador Moctezuma invitándolos con una copa llena de un líquido espumoso, amargo, color caoba, brebaje llamado cacaoatl. ¿Y cómo lo obtenían? La bebida era obtenida de moler granos de cacao en una cazuela de barro, se hacía una pasta agregando agua caliente, especies y una porción de miel. A los españoles pronto les dio calor a pesar del gusto amargo. Habían hallado el elixir que les permitía viajar y trabajar por largos períodos sin cansarse y comiendo poco. El cacao formaba parte importante en la cultura azteca. La bebida fue utilizada como poción de amor, en ritos y se lo servía como signo de amistad y honor. Se celebraban fiestas cuando las vainas maduraban. Los guerreros danzaban y los sacerdotes cantaban a los cielos. Los que participaban comían mucho y degustaban chocolate caliente en grandes copas. Los españoles revisaron la receta original a la que le agregaron azúcar y resultó más sabrosa, esto lo habían descubierto en sus viajes en el Nuevo Mundo. Ellos llevaron el chocolate a España y muy pronto esta bebida fue aceptada en la alta sociedad y muy esperada ya que tenía el extraño poder de levantar el ánimo. La popularidad del chocolate se extendió por toda Europa entre los siglos XVII y IX. Las primeras casas de venta de chocolate aparecieron en Inglaterra, allí se inventó el chocolate sólido en 1847. Tantos alemanes, suizos e ingleses hallaron nuevas formas de chocolates quiénes fabricaron el chocolate de leche en 1875. Los médicos del siglo XVII crearon tónicos sobre la base de cacao que ayudaban en distintas dolencias y decían que era un bálsamo para mitigar el cansancio. A pesar de sus muchas calorías, posee proteínas, minerales, carbohidratos.
Y a la hora de endulzarnos la vida, no hay como un buen trozo de chocolate: blanco, negro, con almendras, avellanas, maníes, etc.¿Qué piensan ustedes?

LETICIA T. PONTONI

martes, 20 de noviembre de 2007

MI GATITA

MI GATITA

Isabel Arraiza Arana


Si mi gatita se llamara Misifú
me apagaría la luz
cuando voy a acostarme.

Si se llamara Chana
recogería mi cama
conmigo al levantarme.

Tal vez a una Azucena
le gustaría mi avena.

Y a Mercedes Camila
cargarme mi mochila.

La Mónica Anacleta,
traería mis chancletas.

Y una Paola Andrea
me haría mis tareas.

Quizás gatita Helen
vería conmigo tele.

Y con Bianca Carlota
patearía mi pelota.

Pero como le puse
Brunilda Sinforosa
es gata perezosa,
ruidosa y vanidosa.





Imprime y colorea mi gatita:




lunes, 19 de noviembre de 2007

Qué delicioso es noviembre

Publicado en Iguana
Escrito por René Colato Laínez
Ilustrado por Heather Powers


Qué delicioso es noviembre
miro desde la piscina
un gran pavo en la cocina
que prepara mi vecina.

Qué delicioso es noviembre
de pensarlo me dio hambre
y hasta me agarró un calambre
estoy más flaco que un alambre.

Qué delicioso es noviembre
vendrá toda la familia
a comer en armonía.
No hay dieta en este día.

Qué delicioso es noviembre
hay que dar gracias al cielo
por todo el amor sincero
de un hogar verdadero.


El Día de acción de gracias se celebra en los Estados Unidos el cuarto jueves del mes de noviembre. Esta celebración es en honor a los peregrinos que navegaban en el barco Mayflower. Los peregrinos llegaron a Plymouth, Massachusetts. Ellos tenían mucha hambre y los nativos del lugar les dieron comida. Hoy se celebra para dar gracias al cielo por todas las cosas buenas que tenemos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Las tres cerditas


Las tres cerditas
por Christianne Meneses Jacobs
ilustrado por Alfonso Orvañanos

Había una vez tres cerditas hermanas que vivían en una verde pradera llena de flores y árboles frutales. Los pájaros trinaban. Las mariposas bailaban en el aire. Las abejas zumbaban y revoloteaban de flor en flor. Las ardillas jugaban al escondite en los frondosos árboles. Todos los animales vivían en paz y tranquilidad. Todos se llevaban muy bien y se ayudaban entre si.
Hasta que un día se apareció el lobo hambriento. De lejos vio que una cerdita delgada y esbelta caminaba hacia su casa cargando una canasta con frutas y verduras. Al lobo se le hizo agua la boca y pensó —Esta cerdita es delgada pero no importa me la como toda.
Se acercó muy sigilosamente hacia la casa de la cerdita. Ésta ya había empezado a cocinar una sabrosa y humeante sopa de verduras. —¡Qué rica me quedara esta sopa con todas las verduras que le puse: chayote, papas, zanahorias, elote, repollo. ¡Ummm! ¡Qué delicia! —se decía la cerdita mientras mezclaba todos los ingrediente en la porra.
De repente escuchó un estruendoso grito. —Abre la puerta cerdita sino soplaré, soplaré y tu casa derribaré gritó el lobo hambriento. El creía que podía imitar al lobo feroz.
La cerdita vegetariana pensó rápido en que podía hacer para salvar su pellejo del lobo hambriento. Ya se acordaba lo que le había sucedido a sus primos los tres cerditos y no quería terminar igual que ellos.
De repente en cuanto el lobo estaba listo para soplar su casa, la puerta se abrió. El lobo hambriento se quedó sorprendido de ver frente a él a la cerdita vegetariana invitándolo a pasar a su casa.
—No hay necesidad de gritar señor lobo y derribar mi casa. Siempre puedes tocar el timbre —le dijo la cerdita vegetariana al lobo con mucha valentía, aunque se moría del miedo pero no se lo demostraba. —Pase señor lobo y tómese un tazón de sopa conmigo —continuo la cerdita mientras lo hacia pasar.
—Yo no tomo sopa —le dijo el lobo furioso. —Yo como cerditas.
—Entiendo lo que me dices. Yo se que un lobo come cerditas, pero mírame a mi. Soy delgada y esbelta, no tengo tanta carne. Prueba esta sopa, te va a encantar.
El lobo con desconfianza se sentó y olfateó la porra de sopa. —¡Ummm! —dijo el lobo mientras la cerdita le servía su tazón de sopa. El lobo tomó con sus garras la cuchara y la llenó de sopa. La cerdita lo observaba a la expectativa. El lobo probó la sopa y dijo —¡qué sabrosa sopa! —mientras se relamía el hocico. La cerdita pudo respirar tranquila y los dos tomaban su sopa mientras la cerdita le hablaba al lobo de las virtudes de comer frutas y verduras.
Al siguiente día, el lobo hambriento se dedicó a recoger frutas en la vereda y verduras en el huerto. Iba muy contento con su canasta llena de dulces mangos, fresas, manzanas, guayabas y frescas zanahorias, coles y apios, cuando de repente una sombra salió de uno de los árboles. Era el lobo feroz que se había comido a los tres cerditos y que venía a meter cizaña.
—Eres una vergüenza para nuestra familia de lobos. Mírate, recogiendo frutas y verduras. Tú eres un lobo y comes cerditas. ¡Qué vergüenza! —dijo el lobo feroz mientras se alejaba burlándose del pobre lobo hambriento.
El lobo hambriento se sintió avergonzado y tiró su canasta de frutas y verduras. —Es cierto, soy un lobo y me iré a comer a una de las cerditas —dijo mientras se dirigía hacia la casa de la cerdita deportista.
Dentro de su casa, la cerdita tenía un equipo completo de ejercicios. En su sala tenía pesas, tablas abdominales y una bicicleta. La cerdita deportista vestía un traje de deportes rosado con bandana rosada y ejercitaba sus músculos subiendo pesas.
De repente escuchó un estruendoso grito —Abre la puerta cerdita sino soplaré, soplaré y tu casa derribaré —gritó el lobo hambriento. La cerdita lo ignoró y continuó con su rutina de ejercicios.
El lobo hambriento gritó de nuevo —Sal cerdita, sino soplaré, soplaré y tu casa derribaré. El lobo estaba sorprendido de no tener respuesta. Frustrado gritó —estoy hablando en serio. Abre la puerta pues tengo hambre y te quiero com… —el lobo se quedo a media palabra cuando se abrió la puerta y la cerdita deportista lo retó —alcánzame si puedes —y en un abrir y cerrar de ojos la cerdita deportista hecho a correr. Corría tan rápido que el pobre lobo hambriento se quedó sin aliento. —¿Y tú dices ser un depredador? —le dijo la cerdita acercándose a él mientras el pobre lobo se desplomaba al suelo.
La cerdita deportista le explicó que el ejercicio diario es importante para mantener el cuerpo fuerte. —Mi hermana me dijo que has adoptado una dieta saludable de frutas y verduras, pero eso no es suficiente. Tienes que hacer ejercicios todos los días. Mira no tienes músculos —le dijo la cerdita mientras le sentía el brazo flojo.
—Regresemos a mi casa y te enseñaré mi equipo de ejercicios —le dijo la cerdita mientras le ayudaba al lobo a ponerse de pie. El lobo hambriento muy sorprendido le pidió a la cerdita que le mostrara como usar el equipo de ejercicios. Los dos compartieron esa tarde haciendo aeróbicos y pesas.
Unos días más tarde el lobo hambriento trotaba en la vereda muy orgulloso de estrenar su vestimenta deportiva y sus nuevas pesas de mano. Mientras pasaba por el frondoso bosque, se le apareció el lobo feroz. —Eres un caso perdido. Estas cerditas te están lavando el cerebro. Primero te convencen de ser vegetariano y luego de hacer ejercicios. ¡Eres un tonto! A mi se me hizo fácil comerme a los primos de estas cerditas. A ver si te atreves a comerte a la próxima cerdita —le dijo el lobo feroz mientras se alejaba tirando carcajadas.
El pobre lobo hambriento se quedó atónito. No sabía ni que hacer. Se sentía avergonzado y en un arranque de rabia tiró sus pesas al suelo y se fue tirando patadas de regreso a la vereda. El lobo feroz, escondido detrás de un árbol, sonreía mientras lo miraba alejarse.
De lejos vio que la cerdita intelectual llegaba a su casa con las manos llenas de libros. Ésta era una cerdita voluminosa que usaba lentes redondos. Muy cómodamente entró a su casa y se sentó en su biblioteca a disfrutar de los libros que había comprado.
De repente escuchó un gran estruendo. —Abre tu puerta cerdita, sino soplaré, soplaré y tu casa derribaré.— La cerdita no le prestó atención y siguió leyendo. El lobo frustrado empezó a llorar diciendo —nadie me toma en serio. Soy una vergüenza.
La cerdita escuchó los lamento y el sollozo del pobre lobo y le abrió la puerta. —Señor lobo, ¿qué le pasa?
—Nadie me presta atención —sollozaba el lobo hambriento.
—No te sientas triste. Pasa adelante. Te mostraré mi colección de libros. ¿Haz leído algún libro?
—No, yo no sé leer —le contestó el lobo con mucha vergüenza secándose sus lágrimas.
—Bueno, yo te enseñaré. Ya veras que un nuevo mundo se abrirá para ti —le contestó la bondadosa cerdita intelectual y desde ese día el lobo hambriento empezó a ir a la casa de la cerdita intelectual para sus clases de lectura, continuó comiendo frutas y verduras, y reanudó su rutina de ejercicios.
Mientras el lobo hambriento caminaba muy orgulloso hacia sus clases de lectura. El lobo feroz se le volvió aparecer. —Tú eres un caso perdido. Te debería de dar vergüenza lo que haces —dijo el lobo feroz.
El lobo hambriento le contestó —Tienes razón. Todo lo que estoy haciendo es pura tontería. Ven a mi casa esta noche y cenaremos con cerditas.
—De acuerdo. Pero no me desilusiones otra vez.
El lobo feroz llegó a la hora indicada y el lobo hambriento había preparado una deliciosa cena.
—Eres mi invitado de honor así que eres el primero en probar mi manjar —dijo el lobo hambriento.
El lobo feroz tomó el primer bocado y se relamió el hocico exclamando —esta es la cena de cerditas más deliciosa que he comido en mi vida.
—Me alegra saber que te gusta.
—¿Cómo has podido cocinar algo tan delicioso?
—Tengo ayudantes. Salgan por favor.
Una a una las tres cerditas salieron de su escondite. El lobo feroz horrorizado no entendía que era lo que pasaba.
—¡Qué no me estoy comiendo a una de estas cerditas! —vociferó el lobo feroz.
—Lo siento amigo, pero era tofu. El tofu es muy nutritivo y adquiere el sabor que le des. Sabe a deliciosas cerditas ¿Verdad?
El lobo feroz se sintió humillado ante esa burla y salió desilucionado de la casa del lobo hambriento. —Esto es humillante.
—¡Qué gran lección le diste al lobo feroz! —dijeron las cerditas —¡Y que delicioso te quedó el tofu! —exclamó la cerdita vegetariana.
—Lo se. Me quedó tan rico que se me abrió el apetito por comer cerditas de verdad —dijo el lobo hambriento con una mirada maliciosa.
Las cerditas lo miraron estupefactas mientras él se reía a carcajadas. Ya mas relajadas, las cerditas se rieron de muy buena gana.

Copyright 2007
Todos los derechos reservados

jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Sus flores?

Ilustrado por Mara Price

¿Sus flores?
¿Quién habrá sido?
Iré buscando, señora,
con cuidado en el camino
a ver si alguien en sus manos
de flores trae un racimo.


Isabel Arraiza Arana

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Gino, el caracol



Entre hojas lo trajeron
a su nuevo hogar.
En una gran maceta,
entre hojas se quedó.

Es Gino, el caracol,
nuestro nuevo amigo.
Es baboso, es gomoso.
Lleva su casa a cuestas.

Es lento y diminuto,
y por el patio se mueve.
Esconde su cuerpito,
si algo lo entretiene.

Mueve sus antenitas
si una hoja lo toca.
O si algo lo distrae,
se guarda en su casita.

Nuestro amigo Gino
pasea por el patio.
Es gracioso, vistoso,
y de color marrón.


Leticia Teresa Pontoni
Copyright (c) 2008
Todos los derechos reservados

martes, 13 de noviembre de 2007

Las estrellas traviesas

Isabel Arraiza Arana

El sueño se columpiaba en las pestañas de Mamá Luna, cerrándole los ojos poco a poco. La noche estaba muy silenciosa.

—Uh, uh, uh. Oh, oh, oh. Mamá Luna se durmió—anunció el búho.


Las nubes se convirtieron en hamaca y se colgaron entre dos palmeras. Tres estrellitas aprovecharon que Mamá Luna dormía y bajaron a mecerse en la hamaca de nubes. Desde allí, saltaron al mar. Jugaron con la espuma y con la arena.


Antes de que Mamá Luna se despertara, las tres estrellitas subieron al cielo, todas empapadas. Las gotitas de agua despertaron a Mamá Luna. Notó que las lloviznas que le caían eran saladas.

—Hasta que no estén secas, no pueden subir al cielo— les dijo—. El agua salada les hace daño a los pájaros y a las flores.

Las estrellitas volvieron a bajar y se acostaron en la arena para secarse. Con el arrullo del mar, se quedaron dormidas. No regresaron esa noche al cielo.

Con los primeros rayos de Papá Sol, las estrellitas despertaron. Nunca lo habían tenido tan cerca. Por su calor, la arena se les derretía encima. Se metieron al mar para refrescarse. No pudieron quitarse la arena que traían pegada a sus cuerpos. Las estrellitas no entendían qué les pasaba.


—Bienvenidas a su nuevo hogar—las saludó una vieja estrella de mar.

—¿Quién eres?—preguntó el trío de estrellas.

—Soy una estrella de mar. Era una estrella del cielo con mucha curiosidad por conocer más de cerca la tierra, y a Papá Sol—les explicó ella—. Me escapaba para jugar en el mar, y una noche me quedé dormida en la arena. La sal, la arena, y los rayos de Papá Sol me convirtieron en una estrella de mar.

—¿No se enojó Mamá Luna?—quisieron saber las estrellas.

—¿Por qué se iba a enojar? Ella sabe que todas las estrellas sentimos esa curiosidad y bajamos. Algunas deciden regresar al cielo, pero otras preferimos quedarnos bailando en el mar.

—Debe ser grandioso vivir en el mar— dijeron las tres estrellas.

—Lo es también vivir en el cielo— dijo la estrella vieja—. ¿Pero saben que es lo más grandioso de todo? ¡Ser una estrella!

Las tres nuevas estrellitas de mar se acostaron en la orilla y dejaron que la espuma les acariciara sus patitas hasta el anochecer. Desde allí vieron a Mamá Luna sonreírles, antes de quedarse dormida.



lunes, 12 de noviembre de 2007

Margarita

Margarita (A Margarita Debayle)
Escrito por el gran poeta nicaragüense Rubén Darío


Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Este era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: -¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
-Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad.

Y el rey clama: -¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar.
Y dice ella: -No hubo intento;
yo me fui no sé por qué;
por las olas y en el viento
fui a la estrella y la corté.
Y el papá dice enojado:
-Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver.

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí.

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.


Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Mis perritos queridos


Escrito por nuestra escritora invitada
Graciela Lecube Chavez


Blanquito y gentil,
PIRAÑA
fue el primero,
con nombre
de pececito
comilón de las
aguas de Brasil.

Perro de policía
fiel y juguetón,
SULTÁN
era tan precioso
que paraba autos,
también camiones
y a todo peatón.

De ojitos tristes
y con autismo
\"perrero\" fue
CHETO
el huerfanito,
tan pegado
a mí que fue
mi segundo
hermanito.

Dulce y aniñado,
CHINO
fue el más chiquito
en tamaño, con
tremendos ojazos
negros y lengua
de periquito.

El más afortunado
de todos es
YOYO,
tan largo como
mimado, que
hasta viaja
en avión y a
donde lo llevo
se porta como
un campeón.


viernes, 9 de noviembre de 2007

Adivinanzas

Adivinanzas
por Esther Alvarado

Aprende canciones
platica conmigo
son verdes sus plumas
y negro su pico.
(El perico)

Tiene manchas en la piel
tiene cara de minino
el más rapido felino
pero no es un leopardo.
(El guepardo)

Responde esta pregunta
mirando muy bien la yunta
en el arado es el rey.
(El buey)

jueves, 8 de noviembre de 2007

¡Ay ya ya yay!

Ilustrado por Mara Price
Mara Price (Copyright 2008)
Todos los derechos reservados

Sana sana colita de rana
Si no sana hoy
sanará mañana.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Pájaro Carpintero





Pájaro Carpintero
que taladras sin cesar,
quieres armar tu nido,
o quizás savia hallar.

Pájaro Carpintero,
artesano de tu hogar.
No tienes ya tu árbol,
donde golpetear.

La mano del hombre
arrancó tu rama,
quemó tu tronco,
no dejó nada.

Ojalá todo cambie,
son sueños nada más.
Tal vez algún día,
no se tale más.

Y allí estará tu árbol,
el que tanto buscabas.
Y tus golpes de martillo,
nuevamente se oirán.


Leticia Teresa Pontoni
Copyright 2000
Todos los derechos reservados






martes, 6 de noviembre de 2007

Los dientes del cocodrilo


Para lavar los dientes del cocodrilo
tendría que comprar muchos cepillos
pues se pondrían calvos y torcidos
cuando vaya a cepillarle sus colmillos.

Para lavar los dientes del cocodrilo
yo necesitaría una escalera
y la ayuda de todos los vecinos
para poder llegar hasta sus muelas.

Para lavar los dientes del cocodrilo
encargaría dos mil pastas de menta
después iríamos juntos hasta el río
para que allí él se enjuague por su cuenta.
Isabel Arraiza Arana

lunes, 5 de noviembre de 2007

Pimpón

Pimpón es un muñeco
muy guapo y de cartón.
Se lava la carita
con agua y con jabón.

Pimpón siempre se peina
con peine de marfil.
Y aunque se hace tirones
no llora ni hace así.

Pimpón dame la mano
con un fuerte apretón
que quiero ser tu amigo
Pimpón, Pimpón, Pimpón.



sábado, 3 de noviembre de 2007

Léeme un cuento


Léeme un cuento, cualquiera,
léeme el que más tú quieras.

Pero no de brujas buenas,
ni dragones, ni sirenas.
Ni de alfombras voladoras,
ni ranas exploradoras.

Ni casas de caramelo
ni plantas para ir al cielo.
Ni niñas de rizos de oro,
ni de piratas con loros.

Ni lámparas milagrosas
ni fuentes maravillosas.
Ni de monstruos, ni de bestias,
¡no de castillos, ni fiestas!

Tampoco uno de animales
ni del fondo de los mares.
Ni de enormes dinosaurios
ni de barcos de corsarios.

Ni uno de héroes que vuelan
ni de niños de madera
ni de duendes zapateros
ni tortugas, ni conejos.

Léeme un cuento, cualquiera,
léeme el que más tú quieras.
Isabel Arraiza Arana

viernes, 2 de noviembre de 2007

Un niño opina

Publicado en Iguana, septiembre-octubre 2006

Escrito por Graciela Lecube-Chávez
Ilustrado por Laura Lacámara



Al despertar descubrí
que un diente me faltaba
aunque así tenía que ser,
no me lo esperaba.

El espacio vacío
me causa temor
mis padres insisten
que eso no causa dolor.

Los niños se burlan
de mi condición
nana llorando asegura
que no ponga atencíon.

Aunque la divina hada
un regalito me va a dar
yo prefiero mis dientes
toditos en su lugar.

jueves, 1 de noviembre de 2007

¿Salimos a pasear?


Illustracion por Mara Price
Mara Price (Copyright 2007)
Todos los derechos reservados