sábado, 1 de diciembre de 2007

¿Dónde están los árboles?


Por Sandra J. Kuilan Torres, Puerto Rico
Escritora Invitada


Toda la flora del Bosque siente respeto por los helechos. Ellos conocen la historia de los árboles. Son testigos de la evolución de esos maravillosos seres vivientes, capaces de producir su propio alimento.

—En la Era Carbonífera surgieron los helechos gigantes y los primeros arbolitos. En ese tiempo la Tierra era pantanosa, y nosotros, los helechos, formábamos bosques inmensos—, le decía un Helecho Gateador a su hijo pequeño.

La plantita escuchaba atentamente todo lo que le contaban los helechos mayores. Ella sabía que su especie era endémica. A veces la llamaban por su nombre científico: Trichipteris borinqueña.

Caía una leve llovizna cuando Helecho Gateador fue interrumpido. Lo que ocurrió fue inesperado y ninguno de los helechos pudo reaccionar. Las manos de un hombre arrancaban de raíz al pequeño Gateador.

—! Que sucede! ¿Adónde me llevan?— gritaba desesperada la plantita.

Nadie pudo evitar el secuestro. El Sol se ocultó entre las nubes grises del cielo. Todos estaban abochornados porque no pudieron evitar que el pequeño Gateador fuera arrancado.

—No somos culpables de nada. Es la mano del hombre la que nos lo ha quitado—, dijo un Helecho Gigante para tranquilizarlos. No era la primera vez que un helecho era llevado del bosque. Lo único que podían hacer, era aprender bien su historia y repetirla adondequiera que fueran.

—Recuerden que somos ejemplo de supervivencia—, dijo el Helecho Gigante. Todos estuvieron de acuerdo. La lluvia cesó.

El pequeño Gateador había sido llevado a un lugar deforestado. Él sería el primero de un grupo de plantas cuya misión sería formar un jardín.

—¿Dónde están los árboles?— preguntó con enojo—. Pero nadie le contestaba.

Las mismas manos que lo arrancaron del lado de sus hermanos, lo sembraron y cuidaron por mucho tiempo. Pero esos cuidados no compensaban la ausencia de los árboles.

Todos los días el helecho preguntaba lo mismo: ¿Dónde están los árboles? Pensaba en su familia, que era grande y hermosa. Los extrañaba mucho.

Pronto creció, y sus esporas empezaron a liberarse. En cada espora creció una hojita y en cada hojita se formó una planta. Nuevas plantas de helecho crecían a su alrededor. El árbol comprendió que debía enseñarles todo lo que aprendió en el bosque.

Un jardín lleno de helechos llama la atención en medio del paisaje urbano. En cada espora está la semilla que responde a la pregunta: ¿Dónde están los árboles?

1 comentario:

maría magdalena gabetta dijo...

Preciosa e instructiva narración, no sólo para los pequeños. Un Abrazo. Magda